Pensamientos de un amargado en Caracas
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Martes, 20 de marzo de 2007

He decidido mudar mis amargas reflexiones para esta nueva dirección:
www.elamargado.wordpress.com
Nos vemos por allá...
Por: David Herrera | Soluciones, respuestas, posibilidades... | Comentarios (0) | Referencias (0)
Martes, 27 de febrero de 2007

En estos días he escuchado en algunos programas de TV y de Radio, tímidos llamados a “ser precavidos al manejar”, a “manejar con cuidado” e incluso uno que me gustó un poco más que llamaba a “dejar de considerar a los demás conductores como enemigos”. Es esperanzador escuchar estos llamados pero siguen siendo tímidos, apagados y se lanzan sobre todo en las temporadas vacacionales como si la estupidez al manejar sólo saliera a flote cuando hay días feriados, puentes o fines de semana largos.
Estas campañas de concientización, de alerta, no pueden ser tímidas ni débiles. Deben ser agresivas (en el buen sentido de la palabra), fuertes, sostenidas, constantes, llamativas. De otro modo no llegarán a ninguna parte pues la cultura de la estupidez en la calle como peatones y como conductores está sumamente atornillada en la psiquis del venezolano.
Primero que nada los creadores y ejecutores de dichas campañas deben estar realmente convencidos de lo quieren pregonar y no preparar un mensaje llamando a “cumplir con las leyes de tránsito” para luego salir a comerse una luz o a insultar a cualquiera que se le atraviese. Deben comenzar con el ejemplo, pero no el que se hace para que los demás lo vean, sino el ejemplo para si mismos, comenzando por cambiarse a si mismos para poder transmitir ese cambio de conducta hacia un nivel elevado, positivo, de convivencia y respeto ciudadanos hacia cada vez más personas, primero el familiar, el amigo, el vecino, los vecinos y así hasta llegar cada vez a más personas.
Hay que reflexionar bien este punto, planificarlo bien, plantear bien la estrategia comunicacional a cualquier nivel (gobierno, medios de comunicación, asociaciones de vecinos, consejos comunales, grupos de amigos, productores independientes, clubes, etc.) para luego lanzar como digo campañas fuertes, constantes, sostenidas, atractivas y efectivas para que poco a poco vayamos cada uno desactivando nuestra bomba interna que nos vuelve violentos y estúpidos al circular por nuestras calles.
Por: David Herrera | Reflexiones... | Comentarios (1) | Referencias (0)
Miércoles, 14 de febrero de 2007

Continúan por allí los motorizados circulando por la autopista corriendo grandes riesgos y también cometiendo en su mayoría grandes abusos…como esta mañana cuando uno de ellos se metió a lo bravo en contra de un canal de contraflujo y como se encontró con el primer carro que venía de frente comenzó a insultarlo sin asumir su propio error y su subsiguiente estupidez.
Ahora que, aunque sea tibiamente, se está replanteando en público la problemática de los motorizados, me causa gracia escucharles o leerles sus explicaciones sobre las causas de la anarquía del tránsito en Caracas; unos le echan la culpa a los fiscales que “matraquean” (cobran algo para no poner multas) como si este problema de corrupción que es real, les diera derecho a cometer serias infracciones y otros dicen que si, que hay motorizados anárquicos (claro, el entrevistado nunca es uno de ellos) pero que eso se resuelve con educación…es decir, que sea otro el que haga el esfuerzo por ti ante todo. Unos llegaron a plantear utilizar el hombrillo como canal único para motorizados, ¿y donde se va a parar la gente cuando se le accidente el vehículo?, ¿en el limbo? Si una de las soluciones es la educación, una de las reglas de oro que aquí nadie cumple es que por el hombrillo no debe circular ningún vehículo pues esa es la vía destinada para la atención de emergencias (paso de ambulancias) y para la solución de desperfectos mecánicos. ¿Tan difícil es de entender?...por lo visto si, pues por allí circulan abusiva y estúpidamente motos, carros, autobuses, vehículos de la policía, etc.
La anarquía se eterniza gracias a que quienes la producen y potencian no asumen que esta es su responsabilidad y cada acto infractor que cometen tiene una consecuencia nefasta en la convivencia y el nivel de vida que todos quisieran que fuera mejor…pero casi nadie colabora para lograrlo.
Por: David Herrera | En la calle | Comentarios (0) | Referencias (0)
Jueves, 08 de febrero de 2007

En días pasados venía con mi esposa en el carro por Chuao, justo en ese cruce donde viniendo como del CCCT entras en curva hacia esa avenida que tiene a mano izquierda una clínica de Rescarven e inmediatamente después una bomba de gasolina y a mano derecha las partes traseras de unos edificios de oficina que están justo detrás del Eurobuilding.
Al entrar en esa curva a una velocidad (menos mal) moderada teníamos detrás nuestro una buseta como a tres metros y casi al llegar a la recta nos conseguimos con un Subaru nuevecito cruzando desde la vía derecha hacia la clínica atravesándose perpendicularmente a la vía por donde veníamos la cual no tiene restricción de velocidad sino hasta que se llega al semáforo frente a la bomba. Hubo varias fortunas que evitaron que, simplemente, nos matáramos, primero mi esposa estaba alerta y frenó de golpe (aunque no clavó los frenos), segundo la buseta tampoco venía tan rápido y alcanzó a frenar antes para no llegarnos y tercero no había más carros detrás nuestro.
El increíblemente estúpido VPI conductor del Subaru en primer lugar ni volteó a vernos, ni siquiera cuando le tocamos la corneta. Él siguió su camino y se acomodó frente a la clínica para recoger a una muchacha ajeno al hecho de que estuvo a punto de desgraciarnos la vida a nosotros y nuestro carro y se puso en riesgo él mismo y su vehículo pues el choque hubiese sido tremendo y él no iba a salir ileso. Todo esto para “ahorrarse” una vuelta que le hubiese tomado como máximo 5 minutos dar rodeando la cuadra.
¿Hablamos de estupidez?, el amigo Frewuill me dejó en el post anterior un enlace interesantísimo sobre un trabajo del escritor Carlos Cipolla. Se los recomiendo leer, es un resumen corto, pues logra una muy acertada clasificación de las personas en incautas, inteligentes, malvadas o estúpidas y expone además las leyes fundamentales de la estupidez humana. Léanlo aquí y lo comentamos…
Por: David Herrera | En la calle | Comentarios (0) | Referencias (0)
Lunes, 29 de enero de 2007

Este fin de semana me encontré de frente con una situación de Comportamiento Estúpido flagrante protagonizado por una señora vecina. Resulta que por la parte exterior de la reja del estacionamiento del edificio donde habito estaba pegado un papel invitando, a quien estuviera interesado, a avisar al consejo comunal de la zona para recibir estos bombillos ahorradores con luz blanca los cuales resulta que ahora están promoviendo como cosa novedosa cuando en realidad tienen varios años en el mercado (al menos yo personalmente los uso en mi casa desde el año 2001) siendo una alternativa para tener mejor luz para la vista, menor consumo de energía y de bombillos y además una luz más fresca. Me consta.
Lo cierto es que esta señora junto con una amiga venía saliendo del edificio y al llegar a la reja (la cual tiene una puerta para los peatones) en primer lugar utilizó su control remoto para abrir TODA la reja como si fuera a pasar un carro, es decir, mal utilizó la reja pues se supone que el peatón puede salir por su puerta normal sin tener que activar el mecanismo que abre la reja completa con todo el consumo eléctrico y el desgaste que esto supone. A ella no le importó, de hecho no le importa.
En segundo lugar esperó a que se cerrara la reja y arrancó el papel con el aviso, lo arrugó y lo botó allí mismo y luego se fue caminando, oronda y erguida hacia la parada del Metrobús más cercana. No le importó ensuciar la calle, tampoco reflexionó sobre lo estúpido de su conducta al adjudicarse un derecho que no le corresponde de retirar un aviso que podía ser de interés para algún otro vecino por la simple y llana razón de querer demostrar lo arrecha que es y además radicalmente anti gobierno (por aquello de oponerse como sea a cualquier iniciativa del gobierno, en este caso la llamada Misión Energía)
Aquí se demuestran una vez más las premisas estúpidas del VPI: no asumir la responsabilidad de su propia mala acción (mal uso de la reja, botar basura en la calle) y en cambio sentirse la más arrecha tomando una actitud extrema y en nombre de otros aún cuando sea en contra de cosas beneficiosas para todos, incluso para ella misma. ¿A que se deberá?
Por: David Herrera | Vecinos | Comentarios (1) | Referencias (0)