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EL AMARGADO

Jueves, 17 de noviembre de 2005

La vergüenza:



Esta semana nuevamente me iban atropellando, esta vez una camioneta “chinga” de Domesa en la Av. Libertador sin el menor titubeo y también una mujer en una van en la Av. Beethoven quien se me vino encima sobre el rayado peatonal hasta frenarme a menos de 1 metro de distancia. El conductor de Domesa ni se inmutó por su agresión de intenciones homicidas mientras que la mujer si al menos bajó la vista reconociendo su error. Esta actitud de reconocer el error y retractarse es muy extraña y escasa. Lo común en nuestros VPI es voltear la cara, buscar las mil y un tontas excusas con las cuales se auto convencen de que su acción estúpida está justificada y seguir adelante violando leyes y siendo un peligro para los demás y para ellos mismos. Aquí el VPI no se avergüenza por ninguna de sus acciones, todo lo que él hace para su óptica está bien o sino por lo menos “no le quedaba de otra”. Aquí se violan leyes, se defiende a delincuentes, se cometen actos vandálicos, se tira basura a la calle, se destruyen bienes públicos, se orina y defeca en lugares públicos, se juzga y dicta sentencia en medios de comunicación, se justifican actos vandálicos, inmorales o violentos (por ejemplo ataques a embajadas o derrumbamientos de estatuas), se defiende la publicidad de sustancias nocivas, se llama a no votar hoy para dentro de tres meses llamar a votar, se insulta desde programas en vivo de TV…y ninguna de las personas que realizan estas acciones lamentables siente ni una pizca de vergüenza. Todas se justifican a si mismas y son incapaces de asumir responsabilidades o al menos sentir pena por su accionar erróneo o destructivo. No. Nada de eso. Todos ponen un fin imaginario (una excusa, un pretexto, una disculpa) para no asumir que simplemente son unas personas de conducta estúpida. Una prima me comentaba que a veces cuando algún conductor VPI se le atraviesa o no le da paso a ella le provoca tener una grúa gigante para agarrar al infractor por la camisa ponerlo en un escenario frente a miles de personas y bajarle los pantalones para ponerlo en ridículo y forzarlo a que de alguna manera se avergüence por su conducta infractora y procure portarse mejor para la próxima. No es mala idea ¿verdad?

Por: David Herrera | En la calle | Comentarios (2) | Referencias (0)

Comentarios

Amigo David,
Estoy leyendo "País portátil", y ejemplifica tantos defectos del venezolano pero uno de los principales es la "excusadera" : nadie asume responsabilidad de nada, siempre es otro. Muy buenoe este post, un abrazo.

Martha Beatriz | 18-11-2005 01:45:51

Es probable que el conductor sea asiduo lector de tu blog y se haya enfadado, decidiendo democraticamente aplastarte con un carro... Por lo demas, se llama "teoria de la accion razonada" el justificarse y balanceo cognitivo el inventarse razones para las acciones mas estupidas. En Venezuela se lo han tomado al pie de la letra...

Vicente Ulive-Schnell | 20-11-2005 23:46:00

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