Pensamientos de un amargado en Caracas
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Sábado, 28 de enero de 2006

Preguntémonos algo: ¿Existe un argumento válido que justifique andar por las calles y avenidas de nuestra ciudad a una velocidad mayor a 60 kilómetros por hora? Fíjense que no incluyo las autopistas en donde el límite debería subir como máximo a 80 KPH. Cuando en una avenida o en alguna calle estrecha de esta ciudad me han lanzado el carro a velocidades inusitadas o he visto como se lo lanzan a peatones imprudentes (da igual que crucen por su rayado o por donde no es) o cuando me entero de la cantidad de arrollamientos que hay en la ciudad o cuando veo los restos de algún choque en un cruce con carros destrozados y hierros retorcidos me pregunto: ¿Por qué correr tanto?, ¿es necesaria tanta velocidad en nuestras calles?, ¿existe un argumento válido?. Yo creo que no. Pienso que es otro CE (comportamiento estúpido) muy peligroso que practica el VPI en su deambular cotidiano. Una vez en mi oficina hice la misma pregunta a un grupo de personas que trabajaba conmigo y ninguno pudo encontrar argumento alguno que justificara apretar el acelerador a fondo en los pocos metros libres que se presentan en nuestra urbe azotada por tanta cola. Esos acelerones energúmenos que dan nuestros conductores VPI son síntoma de una patología profunda y difícil de erradicar que consiste en demostrar a través de la potencia de un motor de carro que uno es el más arrecho en la calle, sin importar los demás salvo para ser unos “pendejos” en “carros pendejos” si se comparan con nuestro potentísima nave. No existe un argumento lógico que explique el exceso de velocidad salvo en casos de emergencia de salud (porque las emergencias por salir tarde no justifican nada esta actitud) Si se da el caso de que el VPI en su gran máquina se ve atrapado por un semáforo buscará la forma de demostrar su bravura avanzando aunque sea poquito a poco hasta casi atravesar toda la trompa de su carro en la otra vía, por supuesto sobre el rayado peatonal la mayoría de las veces. Y apenas el semáforo cambie arrojará a la máxima velocidad su nave contra los otros vehículos que crucen (así se estén comiendo la luz igual que hace él mismo cada vez que puede) o contra los peatones que cometan el error de cruzar corriendo en ese momento. Si adelante del VPI hay uno o varios carros antes del semáforo usted podrá asistir a un interesante espectáculo de cornetazos, acelerones del motor, cambios de luces y hasta gritos e insultos para demostrar que si le dan oportunidad este VPI es capaz de pasarle por encima a toda la “cuerda de pendejos” que se demoran más de 0,2 segundos en arrancar su carro incluso antes de que cambie la luz. ¿A que se debe esto?, ¿Qué lo justifica? Sólo la patología de demostrar ser el más bravo que sufre el VPI y que azota nuestra sociedad alimentada además por comerciales como aquel en donde un carro pasa tan rápidamente junto a un campo de maíz que luego de que pasa comienzan a explotar en cotufas…al verlo yo me pregunté: ¿Cuántos accidentes habrá producido eso que está reforzando este comercial: el uso irracional y estúpido de la velocidad sólo para lucirse?
Por: David Herrera | En la calle | Comentarios (2) | Referencias (0)