Pensamientos de un amargado en Caracas
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Sábado, 01 de julio de 2006

Los habitantes de nuestra estropeada metrópolis suelen quejarse de la rutina, de hacer todo los días lo mismo, el mismo camino, la misma gente, el mismo trabajo etc., sin embargo entran en una gran contradicción cuando en medio de su rutina se les atraviesa un evento inesperado. ¿Lo han notado? He observado como el conductor que todos los días va a su trabajo a la misma hora por el mismo sitio de pronto cuando, por ejemplo, se le atraviesa un maratón que se celebra a esa hora por esa misma vía entonces se convierte en un animal furioso porque le acaban de cortar su rutina con un acontecimiento que a lo mejor se repite dentro de un año y le hace perder 10 minutos de su tiempo el cual indudablemente, como buen VPI, es más importante que el de más nadie sobre la tierra. Ocurre que en esta conducta de quejarse de la rutina pero no aceptar que se interrumpa, el VPI vuelve a tener conductas dañinas para consigo mismo y para con los demás. Es esa conducta la que los hace insultar a los maratonistas del ejemplo o al policía que le corta el paso para que pase una ambulancia, incluso creo que pueden llegar a insultar a un cortejo fúnebre o a una caravana de recién casados porque no les permite seguir su rutina de siempre de ir a millón por pequeñas calles y avenidas para demostrar todo lo arrechos que son.
Esto ocurre también con los VPI peatones y en general con las cosas que la gente hace diariamente. La cultura de la quejadera los hace llorar por su rutina aburrida y siempre igual pero su necesidad de demostrar su bravura y su patología de no importarle los demás los lleva a rechazar toda interrupción o variación de lo repetitivo de sus vidas.
Pierden una oportunidad de oro de disfrutar de la vida, de una pausa, de un pequeño cambio, de una variante, para condenarse a refunfuñar defendiendo aquello de lo cual se quejan amargamente más adelante. Incoherencias del VPI que siempre cree estúpidamente estar derrotando a los demás cuando en realidad el primer derrotado es él.
Por: David Herrera | En la calle | Comentarios (2) | Referencias (0)
Ay David!
La verdad que esto si lo veo un poco halado por los pelos...sobretodo en nuestro pais, donde no creo que uno pueda tomarse como relax la tranca que hacen los conductores de tal zona en su via principal pidiendo mas seguridad. El VPI se nos sale a todos, se pone al máximo, y donde te doy razón es en la inmadurez con la que muchos encaramos un hecho sobre el cual no tenemos control. Aqui lo que reconozco es una situación del tipo extrema donde nuestro comportamiento inapropiado se vuelve fosforecente. Saludos y gracias por ponerme como amiga "enlazada", el sentimiento es mutuo :-)
Martha Beatriz | 01-07-2006 03:29:38
Amiga Martha:
No niego que puede parecer traído por los pelos pero ojo no me refiero a esos acontecimientos cotidianos como las grandes trancas ya que ellas forman parte de la rutina diaria aunque nos neguemos tercamente a aceptarlo. Y las protestas tienen su condición cargante al aparecer debido a problemas de inseguridad de los cuales nadie tiene la solución. Me refiero a esas otras cosas eventuales que de pronto rompen la rutina y sin embargo aún estando hartos de tal rutina la gente no acepta ese cambio, esa variante, sino que se enfurruña y se vuelve agresiva bien sea la interrupción por 5 minutos o por una hora (la rabia que agarran es casi la misma). Me refiero a aquella gente atrapada en la zona de comodidad de una rutina establecida de la cual se queja pero se resiste a abandonar. Y al afanarse por no abandonar dicha rutina se comporta en la forma estúpida bien conocida de nuestros conductores y peatones, es un causante más.
ah, y claro que te debía enlazar, somos amigos ya desde hace un buen tiempo.
Saludos!
Davidache | 01-07-2006 06:00:32