Pensamientos de un amargado en Caracas
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Martes, 26 de diciembre de 2006

Puede resultar complicado, laborioso y largo el trabajo de transformar el pensamiento destructivamente enquistado de los VPI en una visión positiva de la vida, de respeto a las normas y a los demás en la búsqueda de un mejor funcionamiento de la sociedad, de la ciudad, de los servicios, etc.
Cuando cruzo por algún semáforo de la ciudad y veo a los conductores estúpidamente atravesados por no querer frenar al cambiar la luz amarilla para dejar que la otra vía avance sino que prefieren meterse en el medio de todo y que todo se tranque para luego echar pestes sobre lo terrible del tránsito en Caracas.
O luego de una larga cola en la autopista cuando por fin se liberan los carros y te encuentras con que no hay ningún accidente o trabajo o nada, es decir, no hay un motivo específico para la cola salvo la anarquía desquiciada de quienes entre motos, carros, camionetas, carritos, busetas, camiones quieren mostrar lo arrechos que son adelantando por donde sea y a quien sea para ganar cuando mucho dos o tres metros de distancia. Enfurruñados además una vez más con las colas caraqueñas sin darse cuenta de que la causa es en un alto porcentaje debido a su propia conducta aberrante.
Es, como decía, un proceso complejo transformar esas conductas en acciones y decisiones positivas las cuales además se extrapolan de la calle a todos los aspectos de la vida como muchas veces he referido en esta bitácora.
Ocurre con muchos VPI lo mismo que pasa con el alcohólico cuando se niega tozudamente a aceptar que tiene un problema. Eso es lo primero. Reconocer la problemática, la cual surge en prácticamente todos los habitantes de esta ciudad en una situación o en otra.
Hay que comenzar por verse cada uno a si mismo y percibir los síntomas. Aceptar que hay problemas serios de conducta y desde allí construir soluciones, campañas, talleres, cursos, ideas, eventos, producciones independientes y un largo etcétera de posibilidades educativas y de formación que en esta era de la tecnología casi sin límites nos ponen a la mano múltiples herramientas de promoción del cambio. ¡Hay que desactivar la bomba interna urgentemente!
Por: David Herrera | Reflexiones... | Comentarios (0) | Referencias (1)
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¿Reformar o reformarse? « El Amargado | 2007-11-26 15:43:05
[...] bombas personales que los hace considerarse enemigos unos de otros, sospechar constantemente unos de otros, agredirse unos a otros y querer ser más arrechos siempre, aún a costa de la propia salud y la de los demás. Lo político es una [...]